viernes, 9 de diciembre de 2016

Movilización en 30 ciudades (también en Huesca) por la paz en Siria. Manifiesto. ¡No a la guerra!

30 ciudades se han unido ya a la convocatoria ciudadana por la paz en Siria y contra todas las guerras. Frenar el sufrimiento de centenares de miles de personas que sobreviven en medio del conflicto -en el que están implicadas numerosas potencias internacionales, de todo signo, con intereses propios- o que han tenido que huir del país y malviven como refugiadas en otros territorios; y presionar a España y la UE para que contribuyan a frenar la violencia y para que acojan a lxs refugiadxs son los objetivos de esta cita, que se celebrará el lunes 12 de diciembre.

En Huesca, tendrá lugar, a las 20,30 horas en la plaza de Navarra. Y en Zaragoza, a las 18,30 en la plaza de España. Adjuntamos el manifiesto estatal (y comentamos al pie el debate que se ha abierto).



Manifiesto estatal

Formamos parte de la multitud avergonzada de esta Europa Fortaleza que se amuralla y que vulnera la legislación internacional sobre derechos humanos.

Y es que no sufrimos de ceguera ante lo que está ocurriendo y por eso nos hemos convocado de nuevo simultáneamente en las plazas de las ciudades para unir nuestras voces en un solo grito: NO A LA GUERRA.

En el marco de las revueltas árabes y de las posteriores contrarrevoluciones, Siria sufre, desde hace más de 5 años, una cruel guerra, en la que ya han muerto más de 470.000 personas y que ha causado más de 11 millones de personas desplazadas y refugiadas en el interior del país, en los países vecinos y miles de muertes en el mar Mediterráneo.

La guerra en Siria ha provocado una de las mayores crisis humanitarias, la mayor después de la II Guerra Mundial, de tal manera que tanto organismos internacionales como ONG’s y personas voluntarias han condenado no sólo la escasa implicación de Europa en las ayudas, sino también las devoluciones en las fronteras terrestres y marítimas, el lento acceso a procedimientos de asilo efectivos y las inadecuadas condiciones de acogida.

Las causas del conflicto son diversas: la represión de las iniciales protestas pacíficas que desencadenó luego enfrentamientos armados, la irrupción de grupos yihadistas, y la injerencia de potencias extranjeras que, lejos de dirigir sus acciones hacia la paz, provocan aún más muertes, más destrucción y dificultan aún más la posibilidad de una salida democrática al conflicto, convirtiéndolo en una nueva guerra de poder mundial entre EEUU y Rusia (y sus aliados respectivos) que amenaza la seguridad de toda la humanidad y del planeta.

Cualquier solución debe pasar por el respeto de los derechos y libertades de los diversos pueblos y habitantes de la región.

Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Siria y la voluntad de presionar para que se produzca una salida de la guerra a través del diálogo, empezando por un alto el fuego real que sea respetado para que se detengan las matanzas, provocadas muy masivamente por bombardeos aéreos sobre ciudades sitiadas donde malviven actualmente más de 970.000 personas, y para que se inicie el retorno de la población desplazada y refugiada, y la reconstrucción del país.

Condenamos la dramática situación que se vive a día de hoy en Alepo este, donde ya sólo subsisten 200.000 habitantes y ningún hospital sigue en pie. Exigimos el fin inmediato de los bombardeos de la aviación rusa, del gobierno sirio, y de cualquier otro contendiente, sobre la población civil de Alepo.

No puede haber ninguna razón o justificación por parte de ninguno de los bandos armados, ninguna explicación o excusa, para no poner fin a los bombardeos a instalaciones médicas y a otras infraestructuras civiles, ni para impedir la llegada de ayuda, medicinas y alimentos, a la población civil.

Denunciamos el suministro de armas a la zona, en el que está implicada España, que sólo alarga el conflicto y aumenta el sufrimiento de la población. Las potencias que aportan armas son cómplices de la matanza.


Por todo lo expuesto, queremos manifestar que:

1.-Nos solidarizamos con las fuerzas democráticas del conjunto de Siria, atendiendo a su diversidad de pueblos y religiones.

2- Rechazamos el uso interesado del conflicto sirio para intentar justificar actitudes y medidas xenófobas en nuestro país y en el resto de Europa.

3- Exigimos un cambio fundamental en las políticas del Estado español y de la UE en cuanto a las personas refugiadas y pedimos que se cumplan el derecho internacional, los derechos humanos, y las recomendaciones de las agencias competentes de la ONU: denunciamos el acuerdo de la vergüenza entre la UE y Turquía.
4- Consideramos que hay que cambiar las políticas de asilo, de atención a la población refugiada, y de rescate marítimo. La Unión Europea y los estados deben establecer vías seguras y legales a potenciales solicitantes de asilo con el fin de garantizar el derecho a la vida y la dignidad humana en las diferentes etapas de su desplazamiento forzado, desde su país de origen, en los de tránsito y en los de su acogida.

5-Instamos a la Europa Fortaleza a que en lugar de enviar buques de guerra de la OTAN al Egeo de más de 5 metros de altura con los que no va a realizar ningún rescate en el mar, destine recursos del gasto militar para políticas civiles de acogida.

6- Exigimos un alto el fuego inmediato en Siria y el establecimiento de corredores humanitarios supervisados por organismos civiles internacionales independientes para ayudar a las poblaciones sitiadas. 

Abogamos por el cese definitivo del conflicto armado y la denuncia del sistema internacional que lo ha hecho posible y alentado.

Además, manifestamos nuestro rechazo total a cualquier conflicto armado, sea cual sea su origen, ya que siempre generan consecuencias terribles en la población civil. Por ello no queremos olvidar otras guerras como la de Irak, Yemen, Sudán del Sur, Nigeria, Pakistán y tantas otras olvidadas, y a los millones de personas inocentes que sufren su barbarie.


Esto es sólo un primer paso en una nueva movilización por la paz. Miramos hacia el 15 de febrero, aniversario de las protestas globales contra la guerra que tuvieron lugar en 2003.

¡No nos cansaremos de gritarlo por todos los medios al alcance de los hombres y mujeres de a pie!
¡NO A LA GUERRA!


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En torno a esta convocatoria se ha montado cierta polémica difundiéndose una teoría conspirativa, impulsada desde partidarios del gobierno de Damasco, según la cual la intención que tiene es impedir que ganen la guerra el régimen de Al Asad y Rusia. Como puede verse en el manifiesto ese no es el objetivo de esta cita. Si una "mano negra" quisiese conseguir eso lo mejor para su intereses sería presionar a Rusia o a otros aliados de Asad  con  actos en sus países, y no montar movilizaciones en  España y  la UE presionando a sus instituciones para que acojan refugiados y desactiven la guerra.

Sería deseable que en todos los países hubiese movilización social que hiciese imposible el belicismo de sus gobiernos u organizaciones políticas. De momento no ha sido así. Pero dar pasos es el camino que tenemos para lograrlo.

En todo caso sobran las razones para pedir paz, respeto a los derechos humanos y democracia real en Siria.
 


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